Observa el cielo oscuro
sin ninguna nube a primera hora de la tarde. Ha seguido con su rutina sin saber
porqué. Paseo por La Ramblas como cada día, un par de horas de cruzarse con
turistas japoneses, grupos de nórdicos de piel rojiza, las estatuas humanas que
se mueven al tintineo de las monedas que caen en las cajas enfrente de ellos.
Hoy ni tan siquiera los ha ayudado tirando un par de monedas de euro. Los pájaros
en las jaulas que apenas escucha, las flores hoy marchitas a sus ojos o las
dibujantes de los que a menudo toma ideas prestadas no significan nada hoy. Una
caña y una ración de bravas en un bar de la plaza reial le han abierto el
hambre, un signo de que a pesar de todo, aún esta vivo, aunque en este momento,
a él no le alegre la sensación. El ruido del estómago ha movido sus piernas
para, siguiendo su rutina inconsciente, llevarle una vez más al bar de su viejo
conocido Alfonso.
Mostrando entradas con la etiqueta colores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta colores. Mostrar todas las entradas
6/8/13
14/10/12
UN ARCO IRIS DE SEDA (por amor, lo que sea)
...vestía de rojo…
…y
la visualizaba agarrando mi corazón, estrujándolo entre sus manos que acababan
en largos dedos con uñas pintadas de frambuesa, para luego licuar su contenido
hasta extenuar la última gota de mi líquido, depositándolo en una amplia jarra
de vidrio y removiendo con un bastón de madera pegajoso, mezclándolo entre
trozos de cereza y fresas y algo de azúcar hasta conseguir una suave y
homogénea sangría que se bebía a grandes sorbos con la boca abierta, de la que
caían regueros por los lados de sus labios carnosos …
…vestía de azul…
…y
surfeaba entre grandes olas con la tabla de piel que era mi espalda, sintiendo
que se liberaba entre las aguas de un mar tropical, y los peces saltaban para
saludarla y decirle lo bonita que se veía con su silueta dibujada sobre el
horizonte de un cielo despejado, con la misma sonrisa que haría la pitufina en
éxtasi mientras la abarcaba el pitufo forzudo, y saludaba a barcos de vela y
yates que se arremolinaban en ese litoral cristalino, flanqueados por sirenas
de largas colas, que ni por asomo poseían la belleza que apreciaba en ella…
…vestía de naranja…
…y
el fuego invadía de llamas nuestra cama de matrimonio mientras hacíamos el
amor, y nos comíamos nuestros labios de melocotón envueltos en licor ácido,
lamíamos nuestros cuerpos de mermelada, dejando atrás los miedos, olvidando
monstruos de dos cabezas que antaño nos miraban desafiantes y
calabazas de Halloween iluminadas por velas que no se consumían, y
sentíamos más y más calor hasta sentirnos capaces de freír un huevo sobre
nuestros vientres, inundando el aire de humo, incendiándolo todo…
…vestía de verde…
…y
yo correteaba a su lado agarrado bien fuerte de su mano entre hierbajos y
matorrales, moviéndonos como a cámara lenta a velocidad de una tortuga,
borrachos de satisfacción como si hubiéramos bebido unas cuantas Heineken, y
llegando a un riachuelo del que veíamos ranas saltando sin tener tentación alguna
de besarlas por si aparecía un nuevo príncipe o princesa, ya nos teníamos el uno
al otro…
…vestía de amarillo…
…y
se había fundido ya en mí como el queso cheddar sobre los doritos, formando
parte de mi día a día como el amanecer, sin deshojar más margaritas de
inseguridad, compartiendo con ella espacios, alegrías y excursiones a la playa
en verano…
…y vestía de violeta, de blanco, de gris o de marrón…
Suscribirse a:
Entradas (Atom)